miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Aló? ¿Puede venir alguien de sanidad?

Necesito contenerme, necesito correr y quedarme ahí, en un vientre seguro. Colores alegres, colores que sellan, como aquel azul profundo a media luz, donde dos se vuelven uno en el estallido. Multicolores convertidos en una paleta de tonos grises que creen aún conservar su vitalidad ¿Quién les quitó el brillo intenso? ¿Quién desperdició sus palabras en un acto cobarde? Tratando de estabilizarme en una nube desconocida, vuelven los recuerdos agitados, el calor me recorre desde las raíces a la copa, cuatro, cinco, seis... El techo no parece ser el límite de mis pensamientos galácticos. La traición se convierte en un estilo de vida que daña a las estrellas más débiles, y a las que más les ha costado brillar y permanecer vivas. Rodeadas de un azul profundo a poca luz, debemos sufrir la partida de aquellas estrellas fugases que muchas veces no son estrellas, pero ¿Quién elije de quién se enamora? ¿Quién decide que algo no sea fugaz? Quiero estabilizarme, pero cada latido se diferencia del otro y lo supera en intensidad... La misma noche traicionera me acerca a ti, a tus mentiras, a tu exótica belleza y a tu oscuridad... ¿Cómo recuperar los colores?... Siempre que intento estabilizarme, la superficie misteriosa de Venus me sorprende. Quiero estar ahí, en ese punto de reflexión, ahí donde tu mente no llega, donde mi luz no se apaga, donde se generan nuevas vidas, nuevos colores. Abro los ojos y esta vez el techo sí parece ser el límite. ¿Aló? ¿Sanidad? ¿Puede alguien sacarme toda esta mierda de la cabeza?

lunes, 13 de agosto de 2012

El dolor es eterno

Se cruzó de piernas y se dispuso a esperar, después de todo, ya nada podía ser peor. Por su cabeza se cruzaron una vez más todos esos fríos recuerdos que ni al enemigo uno le ha de desear. El estremecimiento era normal después de emplear la imaginación, pero ya nada podía ser peor. Nada. Ella sabía que jamás sus ojos volverían a brillar más que su sonrisa.