lunes, 21 de junio de 2010

No hay ganas...

Es un recuerdo latente, mis ojos ya no verán, mi mente se sellará... y ¿Qué hago ahora con este encuentro constante con la soledad?... qué hago con estas ganas de nada. Eres el deseo a flor de piel, eres la felicidad que permanecerá oculta en mis ojos... y qué más da, no puedo ya hacer nada para recuperar el brillo de mi mirada. Me opaco, pero sigo, ojala alguien me hubiera enseñado como hacer de mi vida la proyección más hermosa. Ganas de nada... no hay ganas.

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