No necesito tus palabras, mientras sola pueda ser feliz, sí las necesito cuando con mi felicidad quieran jugar, no necesito tus abrazos mientras sola pueda sentirme bien y levantarme para un nuevo ataque, no necesito que me beses mientras piensas lo que viene... solo necesito que estés en cada beso, no necesito que me digas que sueñe, porque sueño cada noche y no es entretenido saber que es solo un sueño, sí necesito que me ayudes a ser partidaria de vivir, pero no los sueños, sino que los momentos, no necesito que me tengas pena ni que te desvivas por mi... solo vive mi felicidad. No necesito que te marches con un... ¡Hasta mañana!, necesito que solo te marches pero físicamente. No necesito tus mentiras, necesito tus verdades por duras que sean.
Es un recuerdo latente, mis ojos ya no verán, mi mente se sellará... y ¿Qué hago ahora con este encuentro constante con la soledad?... qué hago con estas ganas de nada. Eres el deseo a flor de piel, eres la felicidad que permanecerá oculta en mis ojos... y qué más da, no puedo ya hacer nada para recuperar el brillo de mi mirada. Me opaco, pero sigo, ojala alguien me hubiera enseñado como hacer de mi vida la proyección más hermosa. Ganas de nada... no hay ganas.
¿Inexistentes errores?, de verdad pensé que tus perfectas espinas no clavaban, pero el punto de dolor ya culminó, mis heridas vivas yacen en mi piel, su cicatrización está lejos, la cura ni siquiera tú podrías brindármela. Y cuando todo se vuelve vicio, y cuando te vuelves agua y aire, sólo puedo sentirte en mis necesidades y en cuanto puedo consumirte te esfumas y en cuanto logro amarte, te olvidas. Existías, en mi mente, en mi piel, en mi alma... Ahora existes, pero en cada una de las cicatrices que no sanarán. ¿Crees que algo de este cambio me sienta bien?... Pues ni mis lágrimas te llaman, ni el cambio inesperado te extraña. Y ¿Reflexionas sobre tus inexistentes errores? Já... ¿Y a quién quieres engañar con tu sonrisa barata?, pues ya no le temo a tu ausencia. Esta es mi confesión, podría perfectamente ser tu posesión, podré ir a millones de citas, podré olvidarme de mi nombre, pero seguirás en mis cicatrices y seguirás irrevocablemente equivocado. Quizás te olvidaras de mi existencia y de lo que significó para ti. Tus cicatrices serán ventajosas al principio, pues me olvidarás con otra piel, me olvidarás por otro ser, pero tarde o temprano me volveré necesidad, me volveré aire y agua, y hasta que no me consumas seguirás irreversiblemente dañado por tus espinas, tus lagrimas extraviadas me llamarán, tus labios húmedos por el calor ajeno se olvidarán de quién eres. No sientes lo que siento, no lloras por lo que yo lloro, no te alegran mis alegrías, no lloras mis penas. Pues déjeme decirle Señor necesidad, que ya no existe. Un paisaje soñado pudiste ser, un aroma perfecto, la mejor tortura... No merezco ser el tiempo que no quieres poseer, MIRA mis marcas, mira mis ojos y ve todo lo que entregué. Sé que necesitas aire y agua, sé que quieres mantener tus espinas, pero cuidado, no vayas a clavarte con la misma que yo me clavé...