sábado, 2 de marzo de 2013

i n m a c u l a dos

Por última vez lo repito: "Aprende a ser persona, y después, a ser mejor"... Tu inmaculada actitud me enferma, carcome mi herida, altera el aire. Lo vicia. Pero sigues, no aprendes, te escondes, te hundes. Por última vez lo pienso: "Aprende a callar", porque ni tú sabes donde vas... ¿Sabrás hacia dónde voy yo? ¿Sabes cuán difícil ha sido mantenernos en pie? Inmaculada tú, inmaculados todos. Si tan sólo pudieras crecer, si tan sólo pudieras dejar de vagar y de actuar gracias a los demás. Si tan sólo desaparecieras junto a todas las palabras, junto a todas las humillaciones, junto a lo más seguro que haz logrado tener... Tu inmadurez. Debes saber que nada es perfecto, que nada cuadra, que nadie vive si no es capaz de mirar el espejo por miedo a no reconocerse. Más fácil es ir por la vida alimentando el alma de errores ajenos, de penas palpitantes, sabiendo que aquel consuelo sólo te hace sentir vacía, y tal vez, o de vez en cuando, desgraciada, los domingos y en las tardes. Entonces camino triunfante, me miro desde cerca, pero esta vez desde los ojos a los pies; Veo que aprendí, veo que ya no es difícil el hecho de encontrarme. Comprendo la vida, con grises y oscuros. Porque aunque el día llega tarde, yo igual logro verlo sonreír para mí. Inmaculada tú, inmaculados todos. Atrapada tú, atrapados todos. Desgraciada tú y todos. Entierren sus mentiras. Mueran en vida como basuras fáciles e inmaculadas.

Silueta

Aquí me encuentro, mirando tu silueta una vez más, durante noches completas, durante segundos eternos. Silueta ausente, sombría, vacía. Silueta compañera. Otra vez la escritura es mi único aliado, y la pluma, es quien más me entiende. Pues, mientras más vomito, más presentes los recuerdos. Pues, donde más te añoro, es en dudas. Manos sin descanso, días inclementes. Hojas cómplices. Silueta enamorada del dolor.

viernes, 11 de enero de 2013

Medicina

¿Qué más da?

Creaste tú ésta bestia, la alimentaste, y en tus fríos suspiros supiste que se había marchado, pero esta vez… Para siempre. Domestícame, atrápame, satúrame ¿Qué más da? Soy para ti, y tú eres para mí lo que nunca serás para nadie.