
Mientras escuchaba una motivada canción de Faith No More, irrumpió en mis oídos una voz, de tono poco agradable, casi en hipnosis, diciendo: “Los pastores, sacerdotes, lideres de opinión, tienen la obligación de predicar la verdad. La Biblia dice que Dios ama al pecador, pero no ama al pecado. Dios ama a los homosexuales, pero no ama lo que ellos hacen, porque eso es contra la naturaleza misma de las figuras que tiene que tener un ser humano... Tiene que haber un reforzamiento de lo que es la familia…” era el Padre Pérez, refiriéndose a la Ley Anti-discriminación en la Radio Congreso de Valparaíso, hoy, alrededor de las 14 hrs., estas palabras llegaron a mis oídos gracias al volumen imponente de la radio de mi abuela. Casi sangrando escuché y grabé el sermón que duró sólo unos pocos minutos, donde este supuesto “lider de opinión” se mandó frases de este tipo: "Dios creó al hombre y a la mujer, no creó términos medios"… Es ahí cuando me pregunté, con una sensación un tanto asquerosa ¿Cómo puede ser posible que aún se le sigan dando espacios y prestando ropa a este tipo de comentarios y pensamientos trogloditas? Creo que si éste personaje intentó utilizar eufemismos como un recurso para hacer pasar piola sus sentimientos de desacuerdo en contra de la homosexualidad, se equivocó y lo hizo pésimo, porque en sus palabras queda prendada su visión homofóbica, saturrona, babilónica y manipuladora.
Hasta cuándo la gente sigue comprándoles y dejándose influenciar por este tipo de comentarios hechos por la institución del “Santo Oficio” y sus representantes sin memoria, que hablan según lo que les conviene, y que coartan la libertad de diversidad y la libertad del alma. Institución senil, inquisidora, torturadora, falsificadora y asesina. Institución que arrasó con las culturas indígenas de América, que adulteró la historia, que impulsó las hogueras, que quemó herejes y brujas, que persiguió judíos. Institución que creó el voto de castidad para sus miembros, por el simple hecho de querer proteger su patrimonio en peligro, a raíz de la promiscuidad de la que gozaban, porque pucha que gozaban, los “representantes de Dios” en la tierra. Así es, con todos los gastos que demandaban los hijos de los progenitores santos ¿Les iba a ser rentable el negocio? Esta medida que hasta el día de hoy protege a los homosexuales y pedófilos pertenecientes a la Iglesia, no todos obviamente, permite que en la actualidad todas las frases celebres que proclaman se vean opacadas, y que en su conjunto sean una contradicción a todo lo que ha sido su historia supuestamente cándida. De esta forma, nos venden una chapa de buenas intenciones, de bondad, de perfección, de santidad y de salvación, olvidando que tienen un tejado de vidrio considerable.
En fin, pongo play y sigo escuchando a los grandes, pero ahora sabiendo que por lo menos alguien va a leer esto y me va a entender. Aunque sea uno.